Todos sospechaban que una banda con el buen oficio como la que acompañaba a Nacho Vegas podría ofrecer algo interesante si echaban a caminar solos. De hecho, Abraham Boba ya había hecho sus pinitos en solitario con un par de discos de cierto impacto. Pero algo mágico pasó en ese cruce de caminos y destinos en el norte de España, entre León y Benavente, que el grupo resultante acabó siendo mucho más que la suma de sus partes. Un primer disco que parecía una revelación fue sucedido por el arrollador 2, con el que estos veteranos músicos dieron el tipo de puñetazo ambicioso que uno sólo espera de jóvenes recién llegados con ganas de comerse el mundo. Ahora León Benavente son de las pocas formaciones del indie nacional con pegada suficiente como para trascender barreras minoritarias y arrasar en cualquier escenario que pisan.